VIVIR
Publicado el 25 de julio de 2008
Ahorrando tiempo

Leí que los empleados del ayuntamiento de Torremolinos ahora tienen que pedir permiso al jefe cada vez que quieren levantarse de su puesto. Yo, que he tomado tanto descansos para pitillos y cafés, cuando regreso a mi escritorio e intento retomar el Facebook, tengo temblor de manos.
Es la temporada del año cuando la mitad de las oficinas están con horario de verano y unos pocos intentamos mantener la imagen de super ocupados, mientras contamos los días que faltan para agosto. Es justo ahora que sería bueno poder ahorrar esos momentos en un banco de tiempo y usarlos más tarde.
El concepto de bancos de tiempo no es nada nuevo - desde Parma en Italia, ha proliferado a Reino Unido, los EEUU, y hasta la remota Nueva Zelanda - pero en su mayor parte ha sido para buenos samaritanos que ofrecen disponibilidad horaria a organizaciones benéficas, con la posibilidad de jactarse de ser mejores personas. Dejemos estas tonterías en Barcelona, donde vale todo. Hoy por mí mañana por tí.
Tu tiempo puede ser cambiado por masajes, por tareas domésticas o por cualquier otra cosa con que puedas engatusar a alguien para el intercambio. A ver, ¿qué cosas te gustaría haber hecho en vez de estar horas y horas en la oficina?
Sin comentarios.

