En Barcelona, los salones de peluquería de alto standing parecen decantarse por una de estas dos alternativas: bien imitan la cadena icónica de Llongueras –especialmente responsable de las hordas de rubias que desfilan por los barrios de la zona alta de Sarria y de Pedralbes–, bien hacen del corte de pelo, en apariencia realizado por uno mismo, una forma de arte elegante a precios principescos que además provocará más de una risita a su espalda.
Este salón es un puente entre ambos extremos: creativo y moderno, con suficiente sentido común como para ahorrar la vergüenza del lunes por la mañana en la oficina. También ofrece una amplia variedad de tratamientos de belleza para manos, pies, cara y otras zonas más íntimas.
El problema del talento, similar a un bebé feo, es que muy poca gente está dispuesta a decirte objetivamente si lo tienes o no. Si trabajas en publicidad por lo menos tienes una opción menos cara de averiguarlo.
Es fácil ponerse cínica sobre el Día de Sant Jordi pero a mi, personalmente, me gusta bastante el día. Sin embargo, pasa de largo de los vendedores callejeros y del fiable Flores Navarro.
Los de Dove otra vez buscan chicas gorditas para un spot. Oh, perdón. ¿Curvilíneas? ¿Generosamente proporcionadas? Pues no, mujeres reales. Esto explicaría la reaparición de anuncios con modelos que parecen no tener vergüenza a la hora de repetir el postre.