Publicado el 12 de mayo de 2008
Casa Camper
 |
 |
| |  | | Tienda llena no siempre equivale a vender mucho. Camper es el mejor ejemplo. Más de una vez he probado su resistencia como zapato, aunque reciba la burla de mis amigos, pues lo ven como calzado de diseño repetitivo y chato. Pero en comunicación y marketing, es marca cool. Y su hotel, también. No sólo por los garabatos que ya se han hecho familiares dentro del universo Camper, y el armario donde exhiben varios de los objetos ordinarios que fueron hallados durante la restauración del edificio original. La Casa garantiza la exclusividad a través de un cierre hermético de puertas sólo accesibles con la tarjeta de huésped. Esto nos hace rabiar: mire y no toque. Lo mejor, a través del cristal. Te dejan bicicletas de madera que tienen colgadas de la entrada. En el mostrador de la recepción, varios de los objetos encontrados durante la restauración del viejo edificio. Las habitaciones no son pequeñas, pero sí de una geometría en exceso cuadrada de muebles y armarios. Están aisladas del ruido del Raval. A un costado tuvo primero el proyecto FoodBall, y ahora Dos Palillos, igual de Camper. A diez metros, una tienda del grupo. |  | Mas hoteles | |  | | |
Sin comentarios.