Hay cosas que claramente vienen de familia, y la comida viene claramente de Adrià. Pero mientras Ferrán ha cautivado al mundo con sus mejunjes gastroquímicos, su hermano Albert se ha centrado en la hermosa sencillez de las tapas. La clave es la frescura y la calidad de los ingredientes crudos.
No se dan gratis con una cerveza, como en Andalucía. Más bien al contrario. Hay que pagar por ellas un precio poco económico. Pero no habrá motivo de queja cuando los pequeños platos hechos a medida empiecen a desfilar. Visita obligada antes de que se convierta en un habitual de las rutas turísticas.
Con este encaprichamiento actual por los platos tradicionales de los chefs gourmet, te servirán unos canelones como te los preparó tu mama, sólo que mejores - y definitivamente, más caritos. Pero para mí, es carne en pasta con queso, y punto.
No importa si estamos casi a cero grados. Dicen que esta franquicia es sólo el primer paso de una cadena dispuesta a retar a Starbucks con sus tentaciones congeladas y batidos de fruta.
Los cínicos suelen decir que los restaurantes asiáticos de Barcelona necesitarían colgar afuera, en letras grandes, la comida que se sirve dentro, porque sólo comiéndola, no tendrás ni idea. En el nuevo restaurante de Ly Leap, en Muntaner, no dejaron nada al azar.
Soy un tío sencillo a quien sólo le ha gustado la idea de acortar la charla de cena cuando es inútil. ¿Para qué el rollo de "sí, tuve un buen día, también" cuando puedes responder "calla, no oigo lo que dice"?