Dése un paseo por el puerto viejo un domingo y nunca se imaginará que sea un día para el descanso y la reflexión. El colmo del jaleo se encuentra en la esquina del puerto, donde los tres barrios de Barceloneta, Barrio Gótico y El Born convergen por un momento, el paseo se estrecha, y los restaurantes se apuran por hacer negocio. Con toda seguridad estresante, pero si lo observamos desde nuestro pequeño oasis de calma, disfrutaremos de él.
No es un auténtico lugar para tomar el brunch. Pero, ¿por qué ser pedantes? La comida del Portinyol, originalmente procedente de Arenys de Mar en la Costa Brava, está de rechupete, y las vistas que se disfrutan desde la azotea del museo son espléndidas. Entre en el museo sin pagar entrada, pero con una sonrisa altanera cuando deje atrás a la multitud.
Por lo imposible que solía ser localizar un buen comedero abierto en pleno verano, este año muchos restaurantes han acortado el cierre por vacaciones. Y este nuevo local apenas cerrará.
A la primera mirada, parece ser otro lugar más de fórmula - una fórmula que incluye un diseño interior de Lazaro Rosa-Violán, sushi y, ¡sorpresa!, cócteles -, pero como el nombre da a entender, el pescado es lo que realmente lo diferencia.
Se repite el restaurante de Grec que este año está abierto no solo en noches de actuaciones, sino que también se puede disfrutar las delicias del fuego de su parrilla cada noche hasta el 2 de agosto.
Carles Abellán y el alcalde Jordi Hereu abrieron el sitio legendario al frente de un público invitado, muchos de ellos por aparencias asiduos del bar desde la primera inauguración en 1933
El sitio ha recuperado su esplendor original y ahora reabre con Carles Abellán echándoles un ojo a la cocina que servirá platos catalanes clásicos tipo bistro. Han restaurado el interior de art decó, manteniendo muchos de los elementos originales.