Hace años que las prensas del ahora difunto diario catalán El Noticiero Universal no hacen temblar las paredes de este precioso edificio, pero Noti ha creado su propio zumbido desde que abrió a finales de 2002. Quizás los paneles dorados han perdido un poco de su brillo y la tapicería roja se vea un poco gastada por algunas esquinas, pero el restaurante todavía irradia clase.
El lugar es el proyecto de Christian Crespin y Elena Barta, que anteriormente mimaron a los amantes de la buena cocina en el Café Tiburón del puerto de Aiguadolç en Sitges, y ahora nos sirven aquí una cocina mediterránea, moderna y creativa. El ambiente es camaleónico; por la manera en que la luz interactúa con las superficies doradas, el sitio se transforma de local todo terreno a la hora de comer, en un club de cenar exuberante, que no estaría fuera de lugar en París ni Nueva York, completo con un barman competente y la sesión ocasional de DJs.
Nos da mucha ilusión la llegada de su terraza, prevista para abrirse dentro poco, pero hasta entonces la joya en la corona es el comedor privado en el sótano que además tiene su propia cocina. Para una ocasión especial permítete a tí mismo y a tu compañía el lujo de una cita íntima alrededor de esta mesa redonda sublime, hecha a mano.
Con este encaprichamiento actual por los platos tradicionales de los chefs gourmet, te servirán unos canelones como te los preparó tu mama, sólo que mejores - y definitivamente, más caritos. Pero para mí, es carne en pasta con queso, y punto.
No importa si estamos casi a cero grados. Dicen que esta franquicia es sólo el primer paso de una cadena dispuesta a retar a Starbucks con sus tentaciones congeladas y batidos de fruta.
Los cínicos suelen decir que los restaurantes asiáticos de Barcelona necesitarían colgar afuera, en letras grandes, la comida que se sirve dentro, porque sólo comiéndola, no tendrás ni idea. En el nuevo restaurante de Ly Leap, en Muntaner, no dejaron nada al azar.
Soy un tío sencillo a quien sólo le ha gustado la idea de acortar la charla de cena cuando es inútil. ¿Para qué el rollo de "sí, tuve un buen día, también" cuando puedes responder "calla, no oigo lo que dice"?