Los clientes de un salón de belleza suelen estar sentados, leyendo cualquier holarasca de turno. Aquí, se mueven estilistas. El look de cada uno de ellos es su principal salida a la calle: cabellos, indumentaria, colores. No compiten entre sí: se divierten siendo diferentes. Su belleza radica en que puedes confiarle el mayor de los caprichos. Estás en un plató: no sabes qué peli se rueda, pero alguna historia insólita sí que es. Por esos minutos en que esperas, observas, sueñas y alucinas con imposibles, vale la pena ser alguna vez su cliente. No sabes que estás pagando: tu cambio de imagen o aquel espectáculo.
Hola Michael, antes de nada felicitarte el nuevo año que nos espera por disfrutar y desearte lo mejor a ti y a vuestra web!!!
Muchas gracias por lo acertada de tu descripción sobre nuestro salón. Gracias de verdad !!!!
El problema del talento, similar a un bebé feo, es que muy poca gente está dispuesta a decirte objetivamente si lo tienes o no. Si trabajas en publicidad por lo menos tienes una opción menos cara de averiguarlo.
Es fácil ponerse cínica sobre el Día de Sant Jordi pero a mi, personalmente, me gusta bastante el día. Sin embargo, pasa de largo de los vendedores callejeros y del fiable Flores Navarro.
Los de Dove otra vez buscan chicas gorditas para un spot. Oh, perdón. ¿Curvilíneas? ¿Generosamente proporcionadas? Pues no, mujeres reales. Esto explicaría la reaparición de anuncios con modelos que parecen no tener vergüenza a la hora de repetir el postre.